sábado, 5 de septiembre de 2009
Que comenci la festa !
Qualsevol altre, davant d'aquesta situació sotenible i sostinguda en el temps (muy a pesar nuestro), amb tota la raó del món, es desmoralitzaria. Però he tingut la sort de poder veure en molts dels meus companys i companyes (que també - i ho dic amb orgull - són bons amics i amigues meves ) una forta il-lusió per tirar endavant un projecte que passa per aconseguir que els nostres alumnes, encara i les dificultats de l'entorn -agreujades per certes decissions alienes a les nostres voluntats - aconsegueixin arribar a les màximes quotes d'èxit escolar. No és agossarat dir que lo nostre és vocació. Una vocació que es sostenta en la passió i en la ferma voluntat de construir un futur diferent en positiu per a aquells que mai ho hem tingut fàcil; per a aquells que hem hagut de lluitar fins a l'últim euro que hem guanyat. Per a aquells que no formem part de la classe social beneïda per Deu per dirigir el País.
Un curs més treballarem de valent perquè tot surti el millor possible. Un curs més farem el que calgui per assolir els objectius marcats com a fita. I patirem i gaudirem. Ara bé, per molts obstacles que hi hagi al camí, mai ningú aconseguirà aturar-nos.
Que comenci la festa !
lunes, 6 de julio de 2009
miércoles, 1 de julio de 2009
Adeu curs 2008/2009. Benvingut curs 2009/2010
Avui més que mai: "Escola Nova, poble lliure"
miércoles, 17 de junio de 2009
jueves, 28 de mayo de 2009
Treballant valors a la classe d'Educació per a la Ciutadania
Tania, José Maria, Maria, Nerea i Alba:
martes, 26 de mayo de 2009
Paraules que emocionen
Tot un exemple a seguir
martes, 5 de mayo de 2009
sábado, 25 de abril de 2009
La importància del Projecte Curricular de Centre Educatiu
A la paraula "projecte" s'amaga la clau de la qüestió. No es tracte de documents que es fan una sola vegada i basta. No se'ls denominaria d'aquesta manera si incorporessin la idea "d'estar acabats"; més al contrari, són anotacions en continua revisió, com la pròpia escola, com la pròpia societat, en definitiva, com la pròpia educació. Són la nostra "carta de navegació", el mapa que guiarà els nostres passos en la feina quotidiana a l'aula. I, sent així, aquests textos no poden ser un cúmul de directrius, una pormenorització de preceptes teòrics. Haurien de ser documents en els quals hi hagués un marc comú d'actuació, de tal manera que això ens permetés després dur a terme a la praxis educativa actuacions singulars en funció de la realitat de cada aula, nivell i etapa. Així doncs, la inspiració per a la creació del PCCE és recomanable que conjugui les directrius institucionals amb el nostre coneixement sobre l'entorn del centre i els trets propis del perfil dels nostres educands, sent això l'essència última del projecte resultant del nostre treball.
Què hauria de caracteritzar a aquest document?
Aquest document hauria d'estar caracteritzat per:
- Servir per orientar la pràctica educativa.
- Permetre la flexibilitat tant en el seu disseny i elaboració com en el seu desenvolupament i avaluació.
- Facilitar la integració de tot l'alumnat.
- Compaginar les exigències del Disseny Curricular Base amb els interessos i característiques del nostre context socio-cultural.
- Aprofitar les oportunitats educatives que te l'entorn, produïnt una connexió entre l'escola i la comunitat educativa.
- Suposar un compromís col-lectiu.
En els temps en què el jacobinisme era la nota dominant en el sistema educaitu, nosaltres, els professors, res podiem dir sobre què i com ensenyar. Ara, l'actual marc legislatiu afavoreix la nostra autonomia per poder desenvolupar totes les nostres potencialitats com a professionals de l'educació, per així entre tots aconseguir una intervenció curricular adaptada a la idiosincràsia del nostre marc d'actuació.
Amb calma, sense pressa però sense pausa, sumant esforços segur que el nostre treball col-lectiu donarà els fruïts que esperem.
Pot ser que en el camí cap a Itaca trobem dificultats, ara bé, la il-lusió per arribar-hi ens conduirà, sense cap mena de dubte, al seu port, per què, no ho oblideu, junts podem.
miércoles, 22 de abril de 2009
Quina vergonya !
Llegiu la notícia
miércoles, 15 de abril de 2009
viernes, 3 de abril de 2009
sábado, 28 de marzo de 2009
Relats fets a classe V
Diario de Hugo
12 de Febrero
Esta mañana ha sido como otra cualquiera, claro que ese concepto cambia para mucha gente, para mí lo es cerrar un caso de siete secuestros de niños de cinco años, pelirrojos y con una camisa amarilla que el sujeto seleccionaba creyéndose que eran descendientes del supremo McDonalds. ¿Espantoso verdad? Peor hubiera sido que los utilizase para una BigMac. Comentario inoportuno de mi compañero Daniel, un chico de pocas luces.
En realidad, sólo ha sido otro caso más.
14 de Febrero
Parece que últimamente las cosas no marchan bien. Ayer no pudimos evitar la muerte de una pobre ancianita, y teníamos el asesino delante todo el tiempo, era un caso obvio…Aún así no pudimos hacer nada.
Con Claire las cosas marchan peor. A ella no la puedo dar por muerta. No puedo despedir a sus seres queridos con un abrazo y marcharme dejándola en el olvido, aunque en muchas ocasiones es lo que más desearía en este mundo. Últimamente noto que mi mujer sospecha que tengo una amante. Espero que no descubra lo mío con Gloria. Mis hijos Mac y Val se hacen grandes y ya no quieren estar con su viejo padre (menos en cuestiones económicas). En fin, he quedado con Gloria.
15 de Febrero
Alucinante encuentro con Gloria. Sus curvas brasileñas me inspiran aquella vieja pasión que experimentaba hace tiempo con Claire, cuando aún nos queríamos…
Cuando llegué al hotel Pardo, a 40km de casa, pedí la llave de la habitación 104, que estaba a su nombre. Me la encontré allí, dándose un sensual baño. “-Acércate mi cielo, ¡no le tengas miedo a esta gatita mala!” Gloria era un poco cutre hablando, todo hay que decirlo, pero aún así hacíaa el amor como una diosa, por eso me gustaba tanto.
Después de una tarde desenfrenada, me fui sin hacer ruido mientras ella dormía, como de costumbre. Cuando salí de la habitación decidí pagar la noche, aún no sé por qué lo hice.
-La señorita Gloria Flores está cansada, ha decidido pasar aquí la noche.
-Pero la habi...- se expresaba el recepcionista del hotel de mala muerte con algo de miedo.
-¿Sería posible…?- le dije extendiéndole un billete de 50€.
-Claro señor, ningún problema- dijo mostrándome su sucia sonrisa.
-Y no la molesten por favor, está muy cansada-añadí 20€ más y me fui.
20 de Febrero
Todo marcha como siempre. Echo de menos a Gloria, pero no sé por qué está ilocalizable. A veces pienso en Gloria respecto al engaño que le estoy haciendo a Claire. Antes me sentía mal, tenía remordimientos…Ahora no es más que una simple rutina, total, otra mentira más…
23 de Febrero
¡Maldita puta! ¿Cómo he podido ser tan ingenuo? Cuando llegué a casa Claire me esperaba en el comedor, con todo el maquillaje descompuesto, un par de maletas y a mis hijos en el coche.
-¿Claire…? ¿Qué pretendes…?- dije atónito, no podía creerlo-. ¿Qué significaba eso?
-¡Desgraciado! No te mereces ni la muerte. Personas como tú tendrían que pudrirse eternamente entre sus mentiras.
-Claire, ¿qué estás diciendo?- No podía creerlo, ¿Qué estaba pasando? Me acerqué a ella para abrazarla pero me rechazó.
-No me toques cabrón. Lo sé todo. Gloria ¿verdad? Tú y ella… ¡Dios mío! ¡No me lo puedo creer!…Hugo ¿cómo has podido?- Me gritó ella entre sollozos. Metió la mano en el bolsillo, sacó un CD y me lo dio.-Ni siquiera he tenido valor para acabar de verlo.
-Claire yo pue…- Intenté disculparme, pero me interrumpió con una bofetada y se marchó.
5 de Marzo
Me he pasado días meditando. No puedo aguantarlo. He quemado todas las fotos. He tirado toda la ropa y he borrado su recuerdo. Algún día tenía que pasar ¿no? Nuestro matrimonio era una farsa. Los dos queríamos que acabase. Lástima que tenga que ser así. Mañana volveré al trabajo. No necesito esos seis meses de baja. Me siento bien. Me siento libre.
16 de Marzo
Llevo diez días trabajando. La gente no puede creer que esté tan alegre después de todo lo que ha pasado, pero lo estoy.
Hoy me han llamado de la central y he acudido allí rápidamente.
-Ha habido un asesinato múltiple cerca de esta zona. Las víctimas son una mujer de mediana edad y dos varones adolescentes, sus hijos. Un transeunte los ha encontrado en una casa abandonada.
-¿Cómo están los cuerpos?- pregunté. La forma en la que acaban los cadáveres siempre me fascina.
-Están en pésimas condiciones. Es mejor que lo veas…Si tienes valor suficiente. Aún no los hemos identificado.
- Vale, voy a buscar a Daniel.
-De acuerdo Hugo. Nos vemos luego.
Bella era siempre la encargada de informarnos sobre todos los casos; también se encargaba de representarnos ante el público.
Era sorprendentemente guapa. Siempre me había gustado su tez blanca y su larga melena rubia e impecablemente lisa, así como sus inmensos ojos marrones…Me hacían enloquecer. Nunca entendí cómo una mujer tan encantadora podía trabajar entre muertos. No lo veía apropiado.
Fui a buscar a Daniel. Como siempre, era un impuntual.
-Ya era hora chicos, en fin, aquí tenéis. –Bella nos entregó el informe. Yo, directamente, pasé a las fotos. Sencillamente horrible.
-Tiene el rostro…rajado.-Comenté yo.
-Parece la familia de Freddy Kruger jajajaja-Otro famoso comentario de Daniel.
-¡Daniel! Pero, ¡por Dios!… ¿Qué clase de enfermo podría hacer esto?
-Uno que les conoce mucho. Les deforma la cara para que tarden más en reconocerlos, porque está muy unido a esta familia, quizás formaba parte de ella…-Cuando dije esto último me acordé de Claire. Me extrañaba el hecho de no echarla de menos. Creo que nunca la conocí lo suficiente como para quererla.
-Vayamos a la escena del crimen.-Propuso Daniel ahuyentando mis recuerdos.
-Llamaré al chófer.- Dijo Bella, sorprendiéndome con un cálido beso en la mejilla. Ella nunca me había besado.
17 de Marzo
Ayer sin duda fue un día repleto de sorpresas. No encontramos nada referente al caso de la familia cadáver y el misterioso padre de familia, pero al salir del trabajo Bella me invitó ha cenar. Aún estoy sorprendido. Me insinuó que en mi casa tendríamos más intimidad ¿Para qué querría una mujer intimidad? ¿Para cambiarse un tampax? Jajaja imposible. Aún no me lo creo.
La velada fue una de las mejores que he tenido en mi vida, y eso que no hubo sexo. Ella me ha explicado que hace tiempo que no mantiene ninguna relación amorosa con nadie, y yo le he confesado lo de Claire, eso sí, sin mencionar a Gloria.
Creo que con Bella tengo futuro.
31 de Marzo
Bella está muy extraña conmigo últimamente; ni siquiera me mira a la cara y nunca quiere estar un momento conmigo a solas. No lo entiendo, ella nunca ha sido así. Después de todo esto, he ido a su despacho con la esperanza de hablar con ella, pero no la he encontrado. Entonces he decidido esperar. Cuando ha llegado se ha puesto muy nerviosa. Deduzco que esconde algo relacionado conmigo, ¿pero el qué?
He intentado hablar con Daniel. Me ha sido imposible. Huye de mí ¿Qué demonios está pasando? No lo sé, pero lo que sí sé es que mañana haré lo que sea para averiguarlo.
2 de Abril
Ayer apenas podía pensar. Casi no dormí en toda la noche. En los únicos momentos en los que conseguí pegar ojo no paré de tener unas extrañas pesadillas. Al parecer, la “familia cadáver”, como les solía llamar Daniel, tomaba la identidad de Claire, Matt y Val. Y yo…Yo era el asesino. Pero eso no es posible. Yo no he matado ha nadie.
Al final, me levanté y me fui a correr. Mientras corría me acordé de Gloria, la brasileña con la que estaba obsesionado, la mujer que destruyó mi vida. Nunca hasta ahora me había dado cuenta de que la odiaba, pero aún así me preguntaba qué había sido de ella.
Cuando llegué a la central, Bella me avisó de que teníamos visita con el psiquiatra y el psicólogo. Cada cierto tiempo era obligatorio realizar una evaluación psicológica.
Fue aburrido. Me miraban con desconfianza. ¿Me estaba volviendo paranoico? Será de no dormir.
Sin embargo, esta noche si que he dormido bien. Son las 7.15. Ahora mismo iré a la central y acabaré el trabajo que dejé a medias, por si acaso no es paranoia mía.
9 de Abril
Siete, siete, siete… hace siete días mi vida dio un giro de 365º…
Siento decirte querido diario que no te escribo desde mi habitual escritorio de roble en mi acogedor estudio, ahora mismo te estoy escribiendo desde una mesa enclenque de plástico en una habitación del psiquiátrico.
Estuve espiando en el despacho de Bella y descubrí que ella también era una farsante. No se fiaba de mí desde el principio. Estaba todo escrito en un informe. En él, Gloria ayudó a dar testimonio de que estuve al borde de matarla. Como prueba entregó el CD original que me dio mi mujer. No acababa de dar crédito a lo que leía, así que tuve que verlo. ¡No podía creerlo! Gloria me amenazó con entregar a mi mujer una grabación de nosotros dos si no le daba 10.000€ y le di una paliza. Asustado, porque creí haberla matado, me fui y no me llevé la grabación. Ése no podía ser yo. Seguí leyendo atónito todo el informe. También me acusaban del asesinato de Claire, Matt y Val. ¡La familia cadáver! ¡Eran ellos! ¿Pero cómo pude…? Según el psiquiatra, pude porque soy esquizofrénico. Mi yo enfermo fue el causante de estos horrendos crímenes.
L.M
miércoles, 25 de marzo de 2009
¡ Arde Madrid !
Enllaç amb la notícia:
Huelga de la educación pública en Madrid
martes, 24 de marzo de 2009
Relats fets a classe IV
Atrapada en un recuerdo
Este recuerdo tan efímero me amarga por dentro; es una sensación de llamas abriendo camino dentro de mi frágil corazón. Tal vez sea porque el pasado no se puede borrar, por mucho que lo intentes con todas tus fuerzas. Tal vez sea porque recuerdo hasta el aroma de aquel atípico callejón. Tal vez sea porque cada vez que lo pienso tengo la sensación de que mi cuerpo pesa el triple; me hundo en la más oscura de mis pesadillas, y mi respiración va disminuyendo hasta el punto que apenas siento mis latidos. Es mucho peor que la inconsciencia, sí, mucho peor. Porque lo que lo diferencia es que estoy viva, y siento y recuerdo cada detalle. Sí, es eso: lo peor de todo esto es que yo sigo viva. Aunque la verdad es que por dentro me siento muerta, vacía. Nada se esconde ya en mi interior. Ni una pequeña ilusión, ni una pequeña fracción de amor... Nada de nada. Es como si fuese una caja sin nada en su interior; fácil de romper. Pero soy una caja metida dentro de una habitación, rodeada por cuatro paredes, y la única compañía que tengo es un viejo colchón, más antiguo que esta sensación de amargura en mi interior, y una vieja lámpara, de fino metal deteriorado por el paso de los años, que ni siquiera funciona. Me pregunto si la persona que estuvo aquí anteriormente, escribía como yo, porque, con apenas luz, tan sólo puedo escribir cuando el sol se pone y, aún así, apenas tengo claridad suficiente. Aunque debo admitir que mis dilatadas pupilas ya se han acostumbrado a la escasez de luz.
Casi viva, sola, y entre rejas, a mis veintitrés años, lo único que deseo en estos precisos momentos es otra compañera de habitación, sí, eso mismo, una nueva amiga.
Otra vez esta sensación de pesadez, la odio. Todos mis órganos se convierten en algo insignificante al lado de esta maldita sensación. Se queman en el fuego que en mi interior habita; es algo que ya se ha adueñado de mí y sale a pasear cuando mi celebro hace lo peor que puede hacer: recordar. Pero, ya no puedo dañarme más, he llegado a mi limite, de hecho llegué hace muchísimo tiempo, y recordar de vez en cuando no va mal... Total, ¿Qué más puedo perder? Es una pregunta absurda cuando no tienes ya nada que perder.
- Es hora de comer.- dijo una voz anónima.
-No tengo hambre. Puedes quedarte ese plato tan delicioso- apenas pude contestar con tono sarcástico.
-No durarás mucho más si sigues sin comer, y te lo puedo asegurar.- prosiguió
-Tampoco creo que dure mucho más si como esa repugnante comida, gracias. Y ahora, ¿puedes irte? No me gusta la compañía.- Mentira pensé para mis adentros.
Sin rechistar, oi los pasos conforme se iba alejando aquel conocido. Le odiaba, aunque apenas le conocía. Le odiaba con todas mis fuerzas, si es que aún me quedaban.
Pero, para hablar de ella, siempre me quedan fuerzas. La palabra “amiga” me hacia estremecer aunque al mismo tiempo era una palabra que resumía tantas cosas... Sensaciones sobre todo, ya que ella era la única que sabía verdaderamente si en mi interior quedaba algo de bondad. Ella era la única por la cual esa sensación de llamas en mi corazón se estremecía hasta el punto de convertirse en lo contrario, y dejar paso al más puro sentimiento: al amor... Ella era la única a la que liberé este peso que llevo encima durante tantos años, mi mayor secreto, el secreto por el que ahora estoy en esta oscura y desierta habitación. Ella, ella ella, volví a pensar para mis adentros.
Un estruendo me hizo abrir los ojos de modo exagerado. Mis pupilas se dilataron por la atípica luz de la habitación. El golpe fue como si un gran peso hubiese caído cien metros de altura contra el suelo y se hubiese hecho pedacitos. No quería ni pensar qué objeto pesado se les había ocurrido traerme, cuando abrí los ojos y la vi en el suelo retorciéndose de dolor. A pesar que su cabello largo y rubio le tapaba casi toda la cara, pude comprobar que se trataba de una joven de mi misma edad, más o menos, y que era verdaderamente guapa. Escuché también el ruido de las rejas al cerrarse de otro tremendo golpe; alcé los ojos y vi al jefe de policía mirando con cara de desprecio y odio a la joven que permanecía en el suelo. ¿Por qué tendría que haberle dado semejante empujón? Sólo se trataba de otro crimen más. Ella se incorporó como pudo; se sentó en la esquina de la habitación y colocó su cabeza con esa preciosa melena suya entre las dos piernas; supongo que le dolería bastante la cadera ya que tenía las manos presionándose el costado derecho y su expresión era de dolor. Yo también me incorporé con las pocas fuerzas que me quedaban hacia donde mi nueva compañera de habitación se encontraba, me senté a su lado y la contemplé durante varios minutos. Sí, era verdaderamente guapa, ahora que podía verla con claridad. Después de varios minutos transcurridos tuve el valor de preguntarle lo primero que se me pasó por la cabeza:
-¿Estás bien?- Alzó el rostro de modo exagerado y me miró con unos ojos de incomprensión como si se extrañara de que alguien la tratara diferente a como el jefe de policía la había tratado anteriormente.
-Sí... bueno, no es nada, sólo un golpe-entrecortadamente me respondió.
-¿Cómo te llamas?
-Sue, ¿y tú?-me preguntó con interés
-Jennifer, me llamo Jennifer. ¿Puedo verlo? El golpe quiero decir, quizás tengas herida...
Sin contestarme, deslizó su brazo hacia la cintura, se cogió la sudadera y la estiro hacia arriba para que pudiera contemplar el tremendo golpe.
Una gran mancha púrpura adornaba su gélida piel. Puse gesto de dolor en cuanto lo vi y ella se debió dar cuenta cuando sin más se bajó la sudadera y me concedió una sonrisa.
-¿Por qué estás aquí?-me atreví a preguntarle.
-Una larga historia.-
-Tenemos tiempo suficiente-Le contesté, ofreciendo que se tumbara en aquel colchón que ahora teníamos como cama compartida.
-Supongo que tampoco es tan larga-confesó entrecortadamente.-Verás... Resumiré un poco porque no quiero entrar en detalles, digamos que... He sido cómplice de un asesinato.
Vaya, ya somos dos, aunque yo he sido la protagonista del crimen pensé para mis adentros.
-Y tú, ¿Por qué estás aquí?-prosiguió.
¡Maldita sea! Por qué tendría que preguntarle el motivo de su presencia aquí, si ya sabía la respuesta. Ya sabía lo que vendría después de confesarme su historia. Sin pensármelo dos veces mi cerebro actuó de una manera sorprendente y empecé a narrar mi historia, pero al contrario que ella, yo sí que le di detalles y demasiados.
Todo empezó cuando yo era una niña. Tendría por entonces siete años. Era una niña feliz. Mi casa siempre estaba llena de amigas ya que era muy afortunada en eso. Mi padre, Fred, era empresario. Mi madre, Marie, era ama de casa. Consideraba que tenía los mejores padres del mundo hasta que empezaron las discusiones y un día descubrí a qué se debían éstas. Vi a mi padre golpeando a mi madre. Todo se me vino abajo ese día, porque por muy pequeña que fuese, de alguna forma, era madura por dentro, muchísimo más que todas mis amigas. Mi padre pegaba a mi madre. No era ni la primera ni la ultima hija implicada en un asunto como éste y sin poder hacer nada ya que la policía lo tomaría como una niñería de críos.
A los diecinueve viví la mayor de mis pesadillas.
Un día, después de llegar de la universidad, girando por la esquina de la calle donde vivía, a poquísimos metros de la esquina se encontraba mi casa, escuché unos golpes y gritos procedentes de ella, al principio me asusté y me apresuré por llegar, pero, después... conforme fui entrando a través del jardín, me asusté aún más de las consecuencias de aparecer por allí en esos momentos. Cogí las llaves de mi mochila y no me lo pensé, sabía lo que estaba pasando allí dentro: mi madre estaba en peligro. De pronto, un fuerte grito hizo que se me cayeran las llaves de la mano. Las cogí. Abrí la puerta. Mi madre estaba en el suelo con una gran herida en el pecho y una gran hemorragia que destacaba en todo el comedor. Casi no se podía sentir su corazón latir. Mi padre contemplaba el rostro gélido y sin vida de mi madre.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo de pies a cabeza en ese momento. Me quedé petrificada delante de ellos dos sin poder articular palabra alguna. La mochila que llevaba colgada en mi espalda se deslizó sobre los hombros y los brazos. La dejé caer. Al escuchar el fuerte ruido de la mochila golpeando el suelo, mi padre me miró. Contemplé el horror que le causaba mi presencia allí, pero no creo que sintiera horror o lastima por ningún aspecto más de la situación. Un mar de lágrimas empezaba a brotar de mis pequeños ojos y sin pensármelo dos veces salí corriendo en dirección a la comisaría a denunciarle.
-¡Jen, Jen... No es lo que piensas! ¡Vuelve aquí!-me ordenó.
Ni siquiera le concedí una mirada. Salí corriendo a toda prisa, la comisaria estaba situada a pocas manzanas de allí. Corrí tanto como pude y cuando estuve allí, entré. Con el corazón en la garganta a causa del esfuerzo, pero tenía que hacerlo, era mi madre y él, ni siquiera le consideraba padre después de esto.
-Qui-e-ro de-de.- Se me entrelazaban las palabras.
-Tranquilícese, por favor.Cuéntenos con calma.-Una voz serena, paciente.
Se trataba de la jefe de policía de la ciudad, Jane.Al alzar la vista vi que estaba acompañada por dos hombres más.
Cuando logré articular palabra les conté lo sucedido, y después de haber resumido mi historia de años atrás, me atreví a decir las palabras que más me dolían:
-Quiero denunciarle por agredir a mi madre.-Esas palabras me atravesaron el corazón y se clavaron dentro de mí.
-Su denuncia será realizada, por el momento, iremos a detener a Fred y a investigar los hechos. Usted aléjese de la ciudad. No le conviene permanecer cerca de aquí. Estaremos para lo que necesite, ya sabe.-advirtió el compañero de la jefe, acompañando sus palabras con una ancha sonrisa.
Salí de la comisaria y me dirigí hacia la estación de tren. Cogí el primer tren que había y bajé en la última parada que hizo éste. Me hospedé en un hotel cercano a la estación donde ahora permanecía y esperé alguna llamada telefónica. Recibí un aviso de la comisaria de Washington; me informaron de que mi padre se había escapado fuera de la ciudad y que ahora estaban rastreando su pista.
Iban pasando los días y ninguna llamada más, nada de nada. Yo, mientras, añoraba cada noche la ausencia de mi madre y me dolía haber descubierto que mi mayor enemigo en la vida era, precisamente, mi propio padre. Una noche, decidí salir a cenar algo a un restaurante alejado del hotel para olvidarme de aquel antro. Accedí a él de forma rápida a través de un pequeño callejón que al principio parecía no tener salida, pero conforme ibas avanzando te percatabas de la existencia de una tenue luz del final. Me sorprendí al escuchar unos pasos detrás de mí, era de noche, iba sola y más que sorprenderme, me asusté. Giré el rostro para comprobar que sólo eran imaginaciones mías, pero me equivoqué. Un hombre corpulento, al que apenas se le veían los ojos por el pasamontañas que le tapaba la cara, se encontraba a escasos metros de mí. Aceleré el paso, pero fue inútil. Me aferró la mano y sentí un fuerte golpe en mi cabeza; sentí también otras sensaciones que prefiero no especificarte, ya que no son agradables de recordar.
-Te dije que volvieras.-una voz susurró en mi oído.
Después de eso, me quedé sin fuerzas y cuando abrí los ojos me encontré en medio del callejón con apenas ropa, llena de manchas púrpuras. Una mancha de tono rojizo adornaba mi pelo rubio, se trataba del golpe que me había dado contra el suelo cuando el desconocido me empujó.
¡ Me sentía tan utlizada en esos momentos! Pero yo era fuerte. Me incorporé como pude. Recogí mis cosas y regresé al hotel. Una vez allí, llamé a la comisaría.
-¿Policía?-pregunté con ansia.
-¿Sí? Comisaría de Washington.
-Me puede pasar con la jefe de policía Jane, por favor. Soy Jennifer.
-Si, un momento por favor...
-Jennifer, ¡cuánto tiempo! ¿Qué sucede?
-Jane, quiero que investiguéis. Esta noche he tenido un pequeño incidente. Verás, esta noche me han…
-Jennifer, ¿te han atacado?-preguntó desesperada.
-Veo que las pillas a la primera. Sí Jane, pero lo peor es que sospecho de alguien y creo que es él. Él vuelve.
-Jennifer, tranquilízate. Estamos rastreándole. Hacemos lo posible para que todo se solucione y, ahora, mantente al margen. Lo mejor sería que volvieras aquí. Te protegeremos. ¿De acuerdo?
-Sí, eso está bien... Nos vemos pronto Jane.
-Te espero Jen.
Volví a mi ciudad a pesar de que eso me producía naúseas. La policía empezó a investigar y yo junto a ellos. Después de meses de investigación, descubrieron lo que yo ya sabía. El violador fue mi propio padre. Sabía dónde se hospedaba en estos instantes. Sin ningún escrúpulo, me introduje en mi bolso una de las pistolas que le pude sustraer a uno de los policías sin que se diera cuenta, y salí hacia la casa donde antes vivía junto a mi familia, con el corazón en la garganta, los nervios a flor de piel pero las ideas muy claras. Él mató a mi madre, e intentaba hacer lo mismo conmigo y no lo iba a conseguir si acababa con su vida primero. Abrí la puerta de la casa y lo vi allí sentado en el sofá, mirando la entrada..Era como si supiese lo que le venía encima. Nuestras miradas se cruzaron
-Aquí estoy papá. – Deslicé mi mano hacia el bolso apretando fuertemente en ella la pistola; puse el dedo índice en el gatillo y lo apreté hasta que la bala se deslizó hacia su torso. Me invadió una sensación de paz en mi corazón a la vez que me arrepentía una y otra vez de lo que acababa de hacer. Pensé por un momento en irme con él a la otra vida, pero no quería permanecer ni un segundo más junto a la persona que me había hecho tanto daño, aunque sabía que una parte de mí, un trozo de mi corazón, le amaba con una fuerza sobrehumana.
M.T


